lunes, 30 de abril de 2012

Book lovers never go to bed alone...

Monday (203/365)
By Luisina Serenelli

Uno de los primeros recuerdos de la infancia que me viene a la mente es mi madre sentada en mi cama leyéndome un cuento. Bueno, en realidad no siempre eran cuentos, solía leerme capítulos de El Principito, Platero y yo, Juan Salvador Gaviota... y tantos otros. Era un momento mágico, un ratito que compartíamos las dos y en el que yo aprendía a soñar a través de los libros. Y además era sagrado, mi madre nunca faltaba a su cita, aunque llegara cansada de trabajar, tuviéramos visita o estuviéramos de viaje, yo siempre me dormía arrullada por su voz y sus relatos.

También fue mi madre, antes que la escuela, quien a base de mucha paciencia y repetición, me enseñó a leer... la p con la a? PA! la t con la a? TA!
Hasta que yo misma fui capaz de leer esos mismos libros una y otra vez cada noche antes de dormir.



One of my first memories of my childhood is about my mother sitting on my bed reading fairy tales for me. Well, actually, she didn't read tales indeed, what she used to read were chapters of The Little Prince, Platero and IJonathan Livingston Seagull... and many others. It was a magical moment that we shared together, while I was learning to dream through the books. And it was a sacred moment, my mother never missed our daily appointment, she might come home exhausted from work, we could have guests or being away on holidays... I always fell asleep lulled by her voice and her stories.

It was also my mother, before school, with a lot of patience and much repetition, who taught me to read... p and a? PA! t and a? TA!
Until I finally was able to read by myself the same books over and over again every night.

Buchwald quote

En cuanto aprendí a leer, mi padre empezó a compartir conmigo sus tebeos, ya fueran los de Disney, Tintin, o Asterix, pasando por Lucky Luke y Mafalda...

De los tebeos pasé a los libros infantiles y juveniles, como los de Enid Blyton. Pero pronto me atreví con los grandes, Benedetti, García Márquez... y cualquier best seller que cayera en mis manos. Los tebeos siguieron ahí, nunca desaparecieron del todo, y aun hoy Mafalda comparte estante con Allende, Follett o Moliere.

Como la cita de Emilie Buchwald, creo que es en el regazo de nuestros padres que nos convertimos en lectores, y por ello les estoy muy agradecida.



Once I learned to read, my father started sharing his comics with me, whether Disney's, Tintin, Asterix, Lucky Luke or Mafalda...

From comics I went into children's books such as Enid Blyton stories. But soon I ventured with the greats, Benedetti, García Márquez... and any best seller that I could get. The comics stayed though, they never disappeared, and even now Mafalda shares the same shelf with Allende, Follett or Moliere.

As in Emilie Buchwald's quote, I think it's in the lap of our parents that we become readers, and hence I'm so grateful.

Photos by Sergio Musetti

Mientras escribía este post, mi madre me ha recordado una de las pocas rabietas que tuve de pequeña, fue junto a un quiosco, por un libro. Y quizá porque las rabietas no eran habituales, mi padre fotografió el momento que comparto hoy con vosotros.

¿Os gusta leer? ¿Quién os inculcó el placer de la lectura? ¿Fue en la infancia o ya de mayores?


While I was writing this post my mother reminded me about one of the few tantrums I had as a child, it was next to a kiosk, for a book. And maybe because tantrums were not common, my father took photos of that moment that I share with you today.

Do you like reading? Who taught you the joy of reading? Was it in childhood or maybe later?

2 comentarios:

  1. Me encantan las fotos de tu rabieta!!!

    Yo tuve la suerte de tener una gran amiga que me introdujo en el mundo de la lectura. Gracias Sis!

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  2. Lo mejor es que ahora es tu turno de transmitir ese placer por la lectura...
    Gracias por estar ahí!
    Un abrazo grandote!

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