sábado, 10 de marzo de 2012

About taste...

Pimientos
By Alex Musetti

Ya he comentado en alguna ocasión que las modas van y vienen, al igual que los gustos personales.

El otro día leí un artículo que ponía en evidencia cómo somos capaces de vestir prendas que en otro momento hubiéramos calificado de espanto. Yo misma, que despotriqué en un principio de las botas Ugg, hoy admito que soy una fan absoluta...

Pero hoy quería trasladarlo a los gustos alimentarios. Sois fieles a vuestros gustos? Yo, para nada.

De pequeña odiaba las verduras y legumbres, supongo que como la mayoría de niños. Clasificaba los alimentos por colores, verde o rojo... puaj! Hoy no sólo me gustan sino que algunos están entre mis alimentos favoritos, las espinacas, berenjenas, un buen plato de lentejas... En cuestión de gustos, sólo ha habido una constante, los pimientos, de todo tipo, no puedo con ellos. Aun así, no dejo de probarlos cada cierto tiempo, por si acaso, aunque hasta ahora el resultado siempre fue el mismo... no me gustan.

Qué hay de vosotros? Vuestros gustos son constantes? Cambiáis a menudo? Os atrevéis a probar y experimentar con nuevos sabores?



I've already talked here about fashion and how it comes and goes, as well as personal tastes.

Few days ago I read an article that highlighted how we're able to wear clothes that we previously qualified as awful. Myself, I've ranted and raved on about Ugg boots, and now I admit I'm a huge fan.

But today I'd like to transfer that thought to food tastes. Are you loyal to your tastes? Me, absolutely not.

When I was a child I hated vegetables and legumes, I guess like most kids. I used to classify food by color, green or red... ugh! Today, spinach, eggplants or lentils are among my favorite dishes... Talking about food tastes, the only constant has been peppers, all kinds, I can't eat them. Still, I keep tasting them every now and then, just in case my taste would change, but so far the result is always the same, I still don't like them.

What about you? Are your tastes constants? Do they change often? Do you like to try and experiment with new flavors?


3 comentarios:

  1. Ahora no tengo mucho tiempo para contestarte, pero prepárate. Me has tocado mi super fibra. Me voy a cocinar... Muak

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    Respuestas
    1. Gusto (Lat. Gustus). Sentido que nos permite distinguir el sabor de las cosas. Encontramos el órgano del gusto en la lengua y paladar y se pueden distinguir cuatro sabores: Salado, dulce, amargo y ácido.

      Creo que soy una persona afortunada. Desde pequeñitos en casa nos hicieron probar diferente clases de alimentos y como casi todo nos gustaba, si dejábamos algo, no pasaba nada. No recuerdo tenerme que comer lo de la noche anterior, no nos forzaron a hacerlo.

      Mi casa fue una fuente de sabiduría en el ámbito culinario. Mi tía Emilia (vivíamos con ella), era una cocinera muy imaginativa, delicada, vanguardista, que hasta una tortilla a la francesa le salía mejor que a nadie (parece simple, pues no).
      Cuando venían invitados, familiares se les recibía muy educadamente en el salón, para al cabo de unos minutos pasar directamente a la cocina, “sin pasar por la casilla de salida”. Lo más gracioso, a los invitados les encantaba tomarse el vermú pelando patatas, removiendo un sofrito, en fin “Saboreando el tiempo, con los diferentes aromas”, de esta manera ya se sentían parte de la casa, parte de los diferentes colores de verduras y carnes, pescados y frutas, parte de nuestra familia.
      Nosotros también hacíamos de todo, pelar, cortar, salar, endulzar, ir a comprar 1 kilo de cebollas al colmado de enfrente de casa, volver a por 1/2 kilo de jamón york, ir al mercado los sábados y aprender a comprar y sobre todo que no se colasen las Marus más espabiladas, aprender a amar la cocina desde todas sus etapas.
      Tuvimos la suerte de probar desde pequeños platos de las diferentes regiones de España, paltos griegos, italianos, franceses, indios, esto hace más de cuarenta años y estamos hablando de “La Roketa”. Mi tía era así, excelente en el paladar y nos dejo un legado inigualable, gracias Tita.

      En una cosa no nos educaron, nunca se comían sesos, riñones, entrañas, etc. aunque si hígado que era muy bueno cuando éramos pequeños para nuestra salud y a nosotros nos encantaba.
      He probado de todo, pero me cuesta comer cosas gelatinosas, aunque es increíble que no me gusten los sesos rebozados, pero que años atrás me volvía loco una ensalada de sesos que hacían en el “Orient Express”.
      Soy una persona que prueba y prueba las cosas, aunque no me gusten, las pruebo al cabo de un tiempo. Creo que el gusto cambia constantemente, que nuestro cuerpo que es bastante listo, también te dice lo que no debes comer, simplemente hay que conocerlo.
      Es muy diferente el tacto ya que a mi, la gelatina no me gusta por el tacto, igual que la mantequilla directamente en boca o carnes/pescados como he mencionado antes gelatinosos.

      Desde joven con mis amig@s, cuando quedábamos en casa de alguien a cenar, casi siempre cocinaba yo, empezando a experimentar con sabores diferentes, sabores que poco a poco los he ido haciendo míos. No he tenido miedo a quedar mal, siempre he pensado que cuando cocinas para alguien y lo haces con ganas, si sale mal, no pasa nada. Las personas de nuestro alrededor, tendrían que estar con nosotros por cariño, no por que cocinemos mejor o peor, que seamos más o menos brillantes, que tengamos un Ferrari Rojo o un Seat Ibiza de hace más de diez años, simplemente por “Amor” y “Respeto”.
      Tengo una amiga que disfruta de mis platos, mis platos prostituidos como dice ella.

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    2. Durante mi vida, he tenido la suerte y ganas de viajar alrededor del mundo y me he metido en muchas cocinas y he probado cosas raras. Las cocinas son encuentros íntimos, pueden ser naturales, estresantes, pequeñas en las que hay de todo y el cociner@ lo encuentra todo en un periquete, como grandes y minimalistas que no puede caer una molécula de tomate sin que pongan mala cara.
      Es divertido aventurarse en el mundo de los sabores, es romántico cocinar para quien quieres, maquiavélico preparar unas codornices al aroma de arsénico, colorido en tartas para tus hijos.
      En Isla de Pascua, le pedí a la señora que se encargaba de nuestro hotelito, Erika, si nos podría cocinar “Curanto”, un plato con infinidad de sabores, cociéndose en un hoyo hecho en la tierra.
      En el fondo se colocan unas piedras calentadas al máximo, encima unas fuentes y por capas carnes, verduras, frutas terminado con marisco, cubriéndose con hojas de bananero. Se necesitan horas de cocción y lo más increíble las fuentes se llenan de líquido de los mil sabores bebiéndotelo, lo primero. Cuando le pedí el Curanto me miro de arriba abajo (debió pensar y este gallego de donde ha salido). Estuvimos mi amiga Tutes y yo pendientes de la preparación y lo más bonito, reunió a personas de otros hotelitos para degustar el fabuloso plato y me hizo bendecir los alimentos por haber compartido con ella su sabiduría.

      Asimismo es increíble como se pueden tener desarrollados los sentidos. Cuando voy a ver una peli sobre algo de comida, cocineros etc. salgo muy, muy inspirado, con ganas de llegar a casa y preparar algo diferente. Ahora no me acuerdo del nombre de la peli que fuimos a ver juntos en los Chaplin, sobre una familia que vivían en la frontera con México y tenían un restaurante, la vi contigo Alex, te acuerdas? Aunque una de las mejores es “Como agua para chocolate” . Yo he intentado hacer el pollo con pétalos de rosas y ponerme a mil, pero no funciono.

      Por último os recomiendo muy gustosamente que probéis cosas, sin miedo, igual no volveremos a tener la oportunidad.

      Ha sido un Gustazo escribir estas líneas para el blog de Alex.

      Un beso con mil sabores

      Muak

      Christian

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