sábado, 29 de octubre de 2011

En la orilla del mar...

By Alex Musetti

Estos días llueve en la isla, al menos en el sur. Quizás por eso empiezo a echar de menos la playa. Los que me conocéis a lo mejor pensáis que es una locura, puesto que vivo muy cerca del mar. Y además el clima (excepto en días como hoy) aun permite pasear por la playa a estas alturas del año. Pero así es, la echo de menos...

Conocéis esa sensación de estar de pie en la orilla del mar? Con los pies medio enterrados en la arena. No quieres meterte en el agua pero tampoco retroceder. Sólo te gustaría quedarte ahí, disfrutando de la vista, sintiendo el agua y la sal en la piel, el sonido de las olas, y con suerte, el calorcito del sol en tus hombros... pero no dura, las olas te hacen perder el equilibrio, y finalmente debes moverte...

Alguna vez habéis intentado manteneros el mayor tiempo posible fijos en un lugar? Aun sabiendo que no podéis ganar. Porque el mar siempre gana.
Yo sí lo he hecho, no sé por qué extraña razón desde niña me atraía ese pequeño desafío... otros niños se lanzaban al agua, las olas los revolcaban, y ellos volvían una y otra vez muertos de risa a por más.

¿Alguno de vosotros era como esos niños? Yo nunca le encontré la gracia a perder el control, tragar agua salada, llenarme de arena... (supongo que de niña ya era rarita). Sin embargo, disfrutaba enormemente de esos momentos en la orilla con los pies enterrados y la mirada clavada en el horizonte... hasta que alguna ola me hacía retroceder.

Ahora, cuando me acerco a la orilla del mar, si cierro los ojos, su olor y el sonido de las olas me trasladan a la Costa Brava, donde he pasado alguno de los momentos más felices de mi vida. Esa es la magia del mar, no importa dónde estés, su marea te acaba arrastrando, con suerte a donde tú deseas...

By Alex Musetti

It's raining on the island, at least in the south. Maybe that's why I'm starting to miss the beach. Those of you who know me, may think it's crazy, because I live near the sea. And the weather (except on days like today) still let us walk on the beach at this time of the year. But I miss the beach...

Do you know that feeling, standing on the seashore? Your feet half buried in the sand. You don't want to get into the water but neither go back. All you want is to stay there, enjoying the view, feeling the water and the salt on your skin, the sound of the waves, the warmth of the sun on your shoulders... but it doesn't last, the waves get you off balance, and then you need to move...

Have you ever tried to keep yourself still in one place as long as you can? Even when you know that you can't win. Because the sea always wins.
I've tried many times to stay still at place. I don't know why, when I was a kid, it was like a little challenge... The other children used to run into the water, the waves rolled them around, and they went back for more, laughing out loud.

Were you like one of those kids? For me, to lose control was never funny, to swallow salt water, to get filled of sand... (I guess I already was kind of wierd). However, I enjoyed a lot those moments on the seashore with my feet buried and staring at the horizon... until a wave got me back.

Now, when I'm next to the seashore, if I close my eyes, the smell and the sound of the waves have the power to make me feel like I was in Costa Brava, where I spent some of the happiest moments of my life. That's the magic of the sea, no matter where you are, the tide can drag you wherever you want if you're lucky enough...



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